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25 de Mayo de 2001

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MUNDO CIENTíFICO

Calcio: un mineral indispensable para la salud

Por Carmen Fernández Ruiz

Los minerales son elementos que circulan por nuestro organismo y son tan importantes para nuestra salud como las vitaminas y las proteínas. La literatura especializada destaca dos grandes grupos de minerales en función de la cantidad que necesitamos de ellos. Un grupo es los elementos traza —como el hierro, el cobre, el zinc, etc.— esenciales para la vida aunque los necesitemos en pequeñas cantidades. En el otro grupo se encuentran los macrominerales —como el potasio, el sodio, el fósforo, etc.— que nuestro organismo utiliza en grandes cantidades para realizar diversas funciones imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.
El calcio pertenece a este último grupo. Participa fundamentalmente en la formación de los huesos y la dentadura, mantiene en óptimas condiciones el ritmo cardiaco y participa en la transmisión de los impulsos nerviosos —necesarios para que podamos conocer y reaccionar ante los estímulos internos y externos que recibe nuestro cuerpo—.

Según los datos facilitados por la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas, la ingesta de calcio es "clave" a partir de los 40 años, edad en la que se acentúa la pérdida de masa ósea. Sin embargo, uno de cada dos españoles mayores de 50 años no ingiere el calcio suficiente en su dieta diaria, según los especialistas que advierten de la necesidad de consumir de 1.000 a 1.500 miligramos al día de este mineral para tener una buena salud ósea. Además, en el período de crecimiento y en el embarazo el requerimiento de calcio aumenta. El Journal Clinical Nutrition sostiene que la máxima masa ósea femenina no se alcanza hasta los 30 años de edad, por lo que sugiere añadir en la dieta alimentos ricos en calcio o suplementos farmacológicos a base de este mineral para el buen desarrollo de los huesos en esta edad.

La leche, los productos lácteos, las legumbres y los frutos secos son algunos de los alimentos que aportan calcio a la dieta. Pero, según la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas, el consumo de estos alimentos es cada vez menos habitual en España, entre otros factores, por "la moda de estar más delgados", que lleva a muchos españoles a prescindir de ellos para no engordar.

Los especialistas en nutrición aconsejan, para aprovechar al máximo los beneficios del calcio, ingerirlo en bajas cantidades varias veces al día. De esta forma nuestro organismo lo asimila mejor que una gran y única toma diaria. Durante la noche la pérdida normal del calcio de nuestros huesos aumenta, por lo que los expertos en nutrición aconsejan tomar alimentos o suplementos ricos en este mineral antes de dormir.

Sin embargo, a pesar de las ventajas del calcio, los expertos señalan que hay que tomarlo dentro de unos límites ya que los excesivos niveles de este mineral en sangre puede provocar que se deposite en los riñones y las arterias. Esto conlleva un aumento de la presión arterial —con los problemas cardiacos que puede causar— y puede provocar enfermedades urinarias —como “cálculos o piedras en el riñón” y/o cólicos nefríticos—.

Un reciente estudio del National Institute of Health (NIH) de EEUU señala que los suplementos de calcio y los alimentos ricos en este mineral —como la leche y los productos lácteos—, hay que administrarlos separados de las comidas y las cenas. El motivo radica, según el estudio, en que así se evita la interacción entre el calcio y el hierro —mineral que se encuentra en mayor cantidad en las lentejas, el huevo, la carne, las verduras—. Por ejemplo, tomar leche durante las comidas impide que se absorba en el intestino satisfactoriamente el hierro de los otros alimentos, provocando así un déficit de hierro en el organismo y una disminución de la hemoglobina —indicador de la sangre que nos dice su calidad y que transporta el oxígeno hacia todo el cuerpo— lo que podría provocar anemia.

Mantener una dieta equilibrada que incluya minerales y en especial el calcio ayuda a regular y mantener el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Además, nos evitaría que cuando padeciéramos determinadas enfermedades estas fueran más difíciles de tratar.
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