El BMW 330d es uno de los turbodiesel de última generación más brillantes que uno puede imaginar. Su
potente motor, atractivo y distinguido continente, más un
bastidor de eficaz y deportiva respuesta, dan lugar a un coche que no tiene parangón entre los de su clase.
A pesar de que lo tiene todo, BMW ha querido añadir un ingrediente más a una receta, repetimos, de auténtica referencia. Ese nuevo ingrediente no es otro que la
tracción total, de idénticas características a las de los 325xi y 330xi; es decir, con un elevado componente tecnológico y con una
generosa ración de electrónica basada en el
todo terreno X5, del que, como aquellos, hereda la gran mayoría de los componentes de su transmisión.
Con un
reparto de par inicial del 38/62 entre ambos ejes, el 330xd carece de cualquier bloqueo mecánico de los diferenciales, eliminando de esta forma los efectos secundarios de la tracción total que podríamos denominar "convencional", rozamientos, resistencia a avanzar...
CONTROL DE ESTABILIDAD DSCEn esta configuración, en el momento que una rueda pierde adherencia acude en su ayuda el
sistema ADB-X, frenándola y pasando los caballos a las que todavía tienen capacidad de tracción. Si la situación se complica, o si los frenos alcanzan unas elevadas temperaturas, BMW todavía dispone de una actuación más, en este caso sobre el motor y concretamente sobre la mariposa, levantando “virtualmente” el pie del acelerador.
Y para que no falte de nada, el 330xd incluye el habitual
control de estabilidad DSC de la marca, dispositivo con el que el coche difícilmente pierde la compostura. Desde luego, el
pletórico seis cilindros alemán de 184 CV —con
inyección directa y raíl común— encaja como anillo al dedo en este deportivo y seguro ambiente. Ni siquiera su condición de turbodiesel nos impide disfrutar a tope con su conducción, pues las aplastantes cifras que apunta tanto en aceleración como en recuperación no dejan lugar a la duda. El consumo, como buen y elaborado diesel que es, sigue rompiendo cualquier esquema y hay que hablar de un coche
poco “bebedor” .
COMPORTAMIENTO DEPORTIVOEn cuanto a su respuesta en curva, y comparado siempre con su homólogo de tracción a un solo eje, el 330xd saca consabido partido a las cuatro ruedas motrices. Avanza siempre como un poseso en busca del siguiente giro y sobre pavimentos delicados o firmes deslizante los beneficios de esta configuración son indiscutibles, con una
gran capacidad de tracción potenciada en este caso por una monta de neumáticos específica e idéntica a la del 330xi, unos
bien dimensionados 205/50 en llanta de 17 pulgadas.
Los otros cambios afectan a los amortiguadores y a los muelles, algo más duros, mientras que la altura de la carrocería al suelo aumenta 17 mm de cara a moverse con más facilidad en circunstancias adversas. Por último, sólo nos quedaría hacer mención al precio que es de
6.310.000 Ptas., es decir 425.000 Ptas. más que el 330d de sólo tracción posterior, una diferencia que bien merece la pena dados los excelentes resultados conseguidos.