EUROPA Y ESTADOS UNIDOS
Aterrizaje y despegue
Por 203
La economía de Estados Unidos está creciendo a un ritmo menor que la europea: por primera vez desde el nacimiento del euro, la economía del viejo continente toma el relevo de la norteamericana mientras se confirma el aterrizaje suave de esta última. El dato que ha llamado la atención de los economistas esta semana es que el Producto Interior Bruto de Estados Unidos creció durante el tercer trimestre el 2,4 por ciento anualizado, frente a un crecimiento del 5,6 por ciento en el trimestre anterior. Otro signo de la menor pujanza de la economía norteamericana es que las ventas de coches nuevos en noviembre bajaron el 3,8 por ciento tras dos años de fuertes ventas.
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En Europa, el crecimiento económico del segundo trimestre llegó al 3,8 por ciento y los economistas esperan los datos del tercer trimestre, el 12 de diciembre, para comprobar que se ha producido el relevo en el crecimiento económico de los dos bloques comerciales.
Como es lógico, esta primera buena noticia para el euro desde que empezó a existir en enero de 1999 le ha dado alas y le ha permitido recuperar algo del terreno perdido frente al dólar. Algunos analistas prevén una recuperación del euro hasta 95 centavos de dólar de aquí a tres meses y hasta 98 centavos en seis meses si se confirma este mayor protagonismo europeo. Mejor dicho, esta relativa ventaja europea sobre Estados Unidos, ya que lo que en realidad está pasando es que la disminución del ritmo de crecimiento económico es menor en Europa que en Norteamérica.
La Comisión Europea prevé en efecto para 2001 un crecimiento económico para los países de la zona del euro del 3,2 por ciento: algo inferior al 3,5 por ciento previsto para este año. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que el crecimiento de Estados unidos se frene hasta un ritmo del 3,5 por ciento en 2001, frente al 5,2 por ciento que alcanzará este año.
Algunos expertos afirman que la aminoración de las economías tanto de Estados Unidos como de Japón ha permitido la recuperación del euro frente al dólar y al yen, lo que les hace aventurar una mayor recuperación en el futuro porque las perspectivas europeas son más favorables. La economia española podría beneficiarse de esta situación si consigue crecer más deprisa que la media del resto de los once países de la zona euro y controlar la inflación: más del doble actualmente que la de estos países.
El Banco alemán Landesbank prevé una aminoración del crecimiento de Estados Unidos hasta el dos por ciento en el cuarto trimestre del año, acompañada por un mejor comportamiento en la zona del euro, lo que llevará a la moneda única europea a recuperarse hasta casi rozar la paridad con el dólar en los próximos meses. Sin embargo, la economía alemana, que representa la primera potencia del viejo continente, sigue lejos de cumplir su papel de locomotora y su crecimiento en el tercer trimestre se ha limitado a un tímido 0,6 por ciento frente al segundo. Esta debilidad se compensa por el hecho de que son los otros países europeos los que están llevando en este momento el peso de la recuperación, algunos, como España, con el peligro de recalentamiento por culpa de la inflación.
La reciente debilidad del dólar se entiende mejor si tenemos en cuenta la caída bursátil en los mercados norteamericanos y los anuncios de menores ventas y beneficios de las empresas cotizadas. La caída del índice tecnológico Nasdaq hasta mínimos del año es un fiel reflejo de esta situación y los avisos que da para el futuro próximo no son nada alentadores, como ya comenté aquí la semana pasada.
El mayor crecimiento de la economía europea, comparado con el de la de Estados Unidos, se puede ver impulsado por la política del Banco Central Europeo, que podría subir los tipos de interés en el futuro próximo. En una encuesta de 31 analistas realizada por la agencia Bloomberg, cuatro de ellos esperan todavía una subida del tipo de interés en la próxima reunión del BCE del 14 de diciembre, otros dieciséis esperan la subida en el primer trimestre del año y el resto no se pronuncia. Sin embargo, la mayoría de los analistas del mercado apuesta por más subidas de tipos hasta llegar al 5,25 por ciento, con el objetivo de aplacar la rampante inflación.
Las últimas declaraciones del presidente del Banco Central Europeo, Wim Duisenberg, indican que esta institución ha cumplido por fin su objetivo de domeñar las expectativas de inflación, tras haber subido el tipo de interés siete veces este año desde el mínimo histórico del 2,5 por ciento.
El tipo de interés de la zona euro ha llegado así al 4,75 por ciento, frente al seis y medio en Estados Unidos y el 0,25 en Japón: un economista del Banco Nacional de Australia no descarta un descenso del tipo de interés en Estados Unidos, lo que fortalecería al euro.
Todas estas previsiones se cumplirán si el precio del petróleo permite consolidar el crecimiento europeo y vencer la desventaja actual frente a Estados Unidos de pagar el combustible más caro por culpa del dólar.

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