Está de moda ser diferente. Eso está claro y algunos fabricantes como Alfa Romeo
han explotado bien esta idea y permiten con sus creaciones ser el dueño de uno
de esos coches que huyen de los convencionalismos y que a su paso hacen volver
la vista atrás. Este es el caso de su nueva criatura, del 147, un compacto que
viene con ganas de recuperar el terreno que no supo o no pudo conquistar su antecesor,
el 145, y, por supuesto, de entrar definitivamente a luchar con los
VW Golf,
Opel Astra, Ford Focus...
ATRACTIVO Y DIFERENTE
La
tarea es difícil, pero no imposible, sobre todo después de comprobar cuán lejos
ha llegado el fabricante de Il Biscione en la elaboración de un producto con el
que, también es verdad, no se podía permitir el lujo de errar el tiro. Su aspecto,
desde luego, es francamente
atractivo y diferenciador. En estas lides,
el Centro Stile de la marca ha conseguido crear un modelo con mucha personalidad,
de esos que entran por los ojos, y eso vale y mucho.
En el interior, la receta es prácticamente la misma. El toque “latino” vuelve
a estar presente en prácticamente todos los detalles, aunque en el camino se haya
tenido que pagar el peaje de unas
plazas traseras algo contenidas en anchura,
de un
maletero bastante cicatero en sus dimensiones o de una visibilidad
justa a la hora de maniobrar hacia atrás, debido a una luneta de dimensiones no
muy generosas que digamos y a unos montantes en donde la ración de chapa es abundante.
Eso sí, la terminación en general ha ganado muchos enteros, no se aprecia ninguna
deficiencia en este sentido y el 147 puede presumir de una
calidad de terminación,
cuando menos, perfectamente comparable a la de sus más directos rivales.
A
la hora de hablar del equipamiento tampoco se ha dejado nada al azar. En el caso
del
acabado alto de gama Distinctive, como el ensayado, encontramos una
copiosa dotación original y accesorios tan destacables como el
climatizador
“dual” -con regulación independiente para conductor y pasajero- el
equipo
de sonido con CD, el programador de velocidad y un largo etcétera, sin menospreciar
su avanzado paquete de seguridad pasiva que comprende hasta un total de
seis
bolsas de aire, frontales, laterales y de cabeza.
UN GRAN CAMBIO
Además de todo eso, el 147 despunta claramente por sus poderosas cualidades dinámicas,
especialmente en la versión asociada al
cambio automático “robotizado” Selespeed,
heredado del 156 con idéntica denominación comercial.
Característico por su accionamiento secuencial, con
mandos en el volante
para realizar el cambio de marchas, comparte protagonismo con el
Ferrari 360
Modena F1, mostrando en la práctica unas reacciones sumamente deportivas y
eficaces.
El motor elegido para llevar este innovador cambio, al igual que en el ya mencionado
156, no es otro que el veterano
2.0 litros Twin Spark de 150 CV, un propulsor
que, a pesar de sus buenos oficios, es algo perezoso a bajas vueltas y bastante
ruidoso. Donde no cabe hacer ningún tipo de crítica es en todo lo que afecta al
bastidor. El coche italiano ofrece unas
reacciones sumamente nobles y deportivas,
no se descompone lo más mínimo a la hora de abordar los giros más complicados
y tanto el tren delantero como el trasero saben contentar enseguida incluso a
los usuarios más exigentes.
Un equilibrio, en suma, difícil de igualar, sólo el Ford Focus es capaz de seguir
sus pasos, y que, sin duda, supone uno de los capítulos mejor resueltos.
Por
último, su precio de
3.784.000 ptas. no es muy económico que digamos, aunque
el coche está
exquisitamente equipado y dispone de una caja de cambios
imposible de igualar por sus competidores. Sin embargo, surgen bastantes dudas
si nos fijamos, por ejemplo, en un
VW Golf GTI 1.8T de idéntica potencia
que es sólo
52.000 ptas. más caro. El modelo alemán, si bien no cuenta
con un equipo de serie tan llamativo, dispone de un motor más brillante y toda
la imagen de marca que arropa a un modelo considerado como la referencia de su
clase.